sábado, 06 - Jun - 2020
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Cinco siglos después, Galicia vuelve a recibir una peregrinación marítima

Peregrinos en la Nauja

Con 1.700 mn recorridas y 250 participantes, Asnauga logra revitalizar una ruta que estaba en desuso desde el siglo XV

Raquel, Peter, Juan, François, Ana, Elisabeth, Leticia, Martín, Rainha… y un sinfín de personas más dispuestos a embarcarse en una aventura que sin precedentes en los últimos cinco siglos. Llegados desde todas las esquinas de Galicia y con una amplia representación asturiana, pero también procedentes de Francia o Irlanda, la primera edición de la Travesía Náutica Xacobea ha logrado revitalizar la peregrinación marítima que alcanzó su cúspide en la Edad Media.

Foto familia en PlateríasUn total de 40 embarcaciones, entre ellas las goletas Nieves 4 y Nauja, con casi 250 participantes, han recorrido, durante el último mes y medio, más de 1.700 mn (1.500 la versión Sur-Mediterráneo, desde Girona, y 280 la Norte-Atlántica, desde Avilés) para confluir en Santiago el pasado 12 de julio. La iniciativa de la Asociación de Clubes Náuticos de Galicia (Asnauga) tuvo como eje principal el VIII Centenario de la Peregrinación de San Francisco de Asís a Compostela, que se conmemora en Galicia desde mediados de 2013 hasta mediados de 2015, y contó con la colaboración de Turismo de Galicia.

Uno de los participantes en la travesía, el escritor asturiano José Luis Conty, autor de Los caminos del agua y patrón del Roatán, explica los orígenes de esta ruta. “El primer relato escrito data del siglo VII y en él se describe como los monjes irlandeses que llegan a Galicia fundan el monasterio de Santa María de Bretoña, cerca de Ribadeo y del que aún se conservan restos”, apunta. Habría que esperar varios siglos hasta encontrar al que se considera como el viaje pionero de los peregrinajes por mar. “La primera peregrinación marítima a Santiago de la que hay constancia data del año 1102 cuando San Godric de Finchale, un cruzado, mercader, peregrino y pirata visitó Santiago volviendo de las Cruzadas”, señala antes de indicar que este tipo de viajes fue en auge con el paso de los años. “Desde entonces y hasta finales de la Edad Media, llegaron a Galicia barcos escandinavos, flamencos, ingleses, escoceses, irlandeses…”, añade. Condiciones duras e insalubres, temporales y piratas acabaron por dejar en desuso al conocido como “Camino inglés”.

Viaje inolvidable

Peregrinos en la goleta Nieves“Este viaje no lo olvidaré en mi vida”. Esta es la frase que más se repetía la tarde del 12 de julio en las calles de Santiago. Los peregrinos apuraron las últimas horas de su ruta con un recorrido en catamarán por el río Ulla, después de que las versiones norte y sur se uniesen en Cabo de Cruz (Boiro) el día anterior, y las visitas a la iglesia de Padrón, al convento de San Francisco y a la Catedral de Santiago, donde asistieron a la tradicional Misa del Peregrino. “Muchos pensarán que ha sido un viaje de placer, pero puedo asegurar que ha sido duro y a lo largo de estos días ha habido momentos complicados”, afirma una de las participantes más jóvenes.

Y es que el mar puso a prueba a los viajeros, especialmente a aquellos con menor experiencia. La Costa da Morte, con vientos de hasta 40 nudos y olas de casi cuatro metros, fueron el principal hándicap. La ruta del Mediterráneo, con salida el 15 de junio, también debió superar el complicado obstáculo de ascender la costa portuguesa y plantarse en Arousa a tiempo para visitar al Apóstol Santiago.

El premio fue triple. No solo la Compostela, para todos aquellos que recorren más de 90 millas náuticas (144 kilómetros), sino también la Cotolaya, nuevo distintivo de la orden de San Francisco de Asís para sus peregrinos, y la Traslatio, tras ascender por el Ulla rememorando el viaje del Apostol Santiago.

Una peregrinación para todos

El buen ambiente que reinó a lo largo y ancho de la travesía queda demostrado en el ejemplo del barco Laión, el famoso ketch que incautó el juez Baltasar Garzón y cedió a la Confederación Gallega de Minusválidos (Cogami). Gracias a su proyecto Gavea (Galicia Vela Adaptada), el velero recorre la costa gallega embarcando en cada puerto a personas con discapacidad física y psíquica. Desde Ribadeo hasta Cabo de Cruz, el patrón, Ramón Acuña, y voluntarios de la asociación cumplieron el sueño de muchos de ellos.

La entrega de acreditaciones en el hotel Puerta del Camino, en Santiago, fue el colofón a unos días de navegación dura y divertida, amena y absorbente.

 

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