lunes, 13 - Jul - 2020
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©Javier Bravo-Morata: VOR, a bordo del Abu Dhabi

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Difícil resistirse a la invitación de navegar a bordo del Abu Dhabi, y vivir la regata de entrenamiento en Alicante, antes del inicio de la Volvo Ocean Race con la In-port de mañana. Buena jornada con Chuny e Ian Walker como perfecto anfitrión.

Campo de regatas frente al malecón del puerto y frente a la playa del Postiguet, día claro con sol veraniego, brisa de levante que sube poco a poco, y con las mayores arriba los barcos se van situando. Los J1 y algún código 0 en proa van creando las diferencias, y los barcos salen disparados en cuanto acompaña el trimado. Primero tres ensayos de salida por puro entrenamiento y, a continuación, pistoletazo de salida.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERAPequeño breffing a bordo, rápido almuerzo antes de la regata e Ian Walker va dando órdenes y definiendo maniobras. Chuny se encarga de la mayor y del panel de hidráulicos que controlan jarcia en todos los sentidos; parece que tiene diez manos y dos cabezas para pensar.

Ni un grito, ni una voz que sobrepase el tono amigable que reina a bordo. La mayoría de la tripulación se conoce desde hace tiempo y para ellos este es el segundo proyecto con Abu Dhabi, lo que evita errores y puesta a punto. Toda la tripulación funciona como un reloj, a pesar de ser solo 8 y echar de menos alguna mano. Hasta Simón Fisher, navegante, tiene que arrimar el hombro y alterna la tablet estanca con los cabos y las manivelas de winches o grinders.

Si no fuese por los gruñidos de las escotas, los ruidos del carbono y los movimientos bruscos y decisivos, no da la sensación de estar regateando sino de estar a bordo de un crucero rápido. Pero es sólo la primera sensación, va entrando un poco de levante y la salida de la regata es apretada y se ajusta hasta quedar los barcos al alcance de los brazos, a 11 nudos y sin ninguna intención de rebajar el ritmo.

Abu Dhabi destaca, son rápidos y eficaces, no necesitan decir o mandar, los de proa saben su papel y con el arnés encajado enrollan el J1, sacan el gennaker, suben y bajan las velas enrolladas, las cambian tras la boya. Tras la ceñida inicial, con una escora que Ian controla con la quilla ajustándola con botones desde el timón, y Chuny con la mayor a tope, alguna bordada rápida dejando la flota por popa. La tripulación de banda a banda, y cada uno a lo suyo sin rechistar, solo el tiempo de beber algo tras cazar o izar una vela, y de nuevo al tajo.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERAEl barco está a tope y la “tripu” ya tiene la cabeza en Atlántico, ya están abandonando este mundo para sumergirse en la aventura. Cuando se vira la boya y cogemos portantes, la vida cambia, todo se tranquiliza y endereza, la velocidad aumenta y no se oye ni un ruido, salvo los toques de escotas a base de molinillo que las hacen crujir.

Chuny mantiene la mayor en su máxima extensión y bien orientada y la jarcia sigue aguantando el palo en su sitio. Las burdas parecen de titanio por la tensión, la escota de mayor atraviesa la bañera en cada bordo y más vale estar fuera de su recorrido, cada vez que la vela cambia de bordo parece que estalla algo.

Entramos segundos y vuelve la tranquilidad a bordo.

El barco es menos extremo que el VO70, algo capado para Chuny, pero hay que verlo en los mares del sur. Muchos mamparos por dentro, poca comodidad, mas seguridad y menos velocidad con poco viento, es lo que hay.

Toda una experiencia, ver dónde y cómo van a navegar y vivir los equipos que tomarán la salida de Alicante el próximo día 11.

© Javier Bravo-Morata

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