jueves, 12 - Dic - 2019
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Panerai Transat Classique 2015: Altair, un ganador excepcional

Panerai Transat Classique

Con AltairArgyll y Gweneven en el podio se pone fin a una emocionante Panerai Transat Classique 2015. Esta edición de la regata transoceánica pasará a la historia como una de las más brillantes gracias a la gran calidad de la flota, la feroz competencia y los fuertes vínculos forjados entre las tripulaciones.

Un espléndido ganador. Con la victoria de Altair en la Panerai Transat Classique 2015, un verdadero icono del mundo de la vela clásica ha añadido su nombre al trofeo del Atlantic Yacht Club. Esta espléndida goleta de 1931 es, para los amantes de la vela de todo el mundo, un paradigma de elegancia por sus líneas sublimes, la minuciosidad y precisión de su restauración y sus magníficas actuaciones en las regatas más prestigiosas del circuito del Mediterráneo. Con su destacada victoria en tiempo real y compensado, en un recorrido desde Lanzarote a Fort-de-France, el Altair ha entrado en la categoría de las leyendas.

El segundo escalón del podio lo ocupa el Argyll, construido en 1948 y diseñado por el célebre arquitecto estadounidense Olin Stephens, un nombre que despierta la admiración de todos los navegantes que se precien. Reunidos para la aventura por Sabine Masquelier bajo el mando del patrón Emmanuel Fontaine, conocido por su espectacular éxito en las series del Panerai Classic Yachts Challenge, los miembros de la tripulación mostraron una enorme determinación y grandes aptitudes de navegación a lo largo de toda la regata.

El Gweneven, construido en 1975, completa el trío ganador. No solo es el velero más pequeño de la regata, sino que también fue diseñado por el genial Olin Stephens. Su actuación fue impresionante teniendo en cuenta las difíciles condiciones imperantes en los dos primeros tercios de la regata. Un podio con tres embarcaciones de diferentes épocas, dimensiones (134’, 57’ y 38’) y aparejos (goleta, yola y balandro) es un final perfecto para la Panerai Transat Classique 2015.

Esta edición de la Panerai Transat Classique destaca por varias razones. En primer lugar, el ritmo de los veleros fue extraordinario y todos batieron nuevos récords propios en términos de distancia recorrida en 24 horas y velocidad máxima. Encabezando la lista de los más rápidos se encuentra el Argyll, con un espectacular pico de 18,8 nudos, mientras que el Vagabundo II registraba 18,2 nudos.

Estas actuaciones son aún más destacables si se tienen en cuenta las estupendas condiciones físicas de las embarcaciones y los regatistas a la llegada en Fort-de-France. De hecho, no se notificaron daños graves en las embarcaciones ni lesiones entre las tripulaciones. Se trata de una de las lecciones más importantes de las dos últimas semanas, porque todos los participantes en la regata mostraron su compromiso de navegar con rapidez pero con seguridad.

El alto nivel de competitividad también es un punto destacable de la Panerai Transat Classique 2015. Las distancias entre las embarcaciones, a pesar de dar la impresión de flota dispersa, siempre fueron mínimas. El hecho de que seis embarcaciones llegaran en un intervalo de 12 horas el 23 de enero es una prueba de la intensidad de la batalla en el océano, en gran medida propiciada por la presencia de una serie de regatistas de renombre. Entre ellos se encontraban Bruno Jourdren en Corto, varias veces campeón en los Sonar World Championships y medallista en los Juegos Paralímpicos de Pekín; Thierry Duprey du Vorsent a bordo del Amazon, ex miembro de la tripulación de Loïc Peyron en el Trophée Jules Verne en 2011–2012 a bordo del Maxi Banque Populaire V; y Gildas Mahé en Gweneven, un veterano del Figaro y la Transat AG2R, con Jean Le Cam y Bernard Stamm.

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