miércoles, 13 - Nov - 2019
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Volvo Ocean Race: Mapfre listo para pisar el acelerador

EL "MAPFRE" IN THE VOLVO OCEAN RACE

Mañana es el día. En la Volvo Ocean Race, a bordo del Mapfre se preparan para la llegada de los vientos fuertes de Oeste y trasluchar al Este.

19 días de navegación y a 2.458,6 millas de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Mientras los cuatro primeros de la flota han intercambiado posiciones –Abu Dhabi vuelve a ser el líder, seguido de Brunel, Vestas y Dongfeng-, un día más el Mapfre continúa en la sexta plaza de la flota que compite en la Volvo Ocean Race.

Al contrario que sus rivales, los de Iker Martínez apuntan al Suroeste y esperan el momento de trasluchar al Este.

“En las última horas hemos cruzado una cuña anticiclónica en Santa Helena y ahora seguimos al Sur para coger el viento fuerte del Oeste que creemos llegará mañana por la mañana. A partir de ahí, a trasluchar de nuevo e ir directos a Ciudad del Cabo”, ha señalado este mediodía el navegante Nico Lunven.

Por tanto, en breve el “MAPFRE” espera estar navegando con 25 nudos y olas de entre tres y cuatro metros. “Ya tenemos las botas preparadas, capuchas, ‘paraguas’ y ¡sí!, nos vamos a mojar, y mucho”, bromeaba el reportero Fran Vignale, que además ha preparado su material a bordo: “Hoy estuve preparando las GoPro, mi caja estanca para la cámara, reemplazando baterías y cargando todo lo que se pueda cargar ya que cuando empieza a empujar el viento aquí dentro la vida se hace bastante difícil. También tengo a mano la biodramina, para evitar los mareos”.

¿Cuánto bajarán hacia el Sur? Probablemente todo lo que puedan respetando la zona de exclusión de hielo que tienen que dejar a estribor y que, para evitar el riesgo de chocar contra icebergs, la organización ha trazado entre las coordenadas 10º y 20º Oeste, y 42º Sur.

El placer de las pequeñas grandes cosas

Tras 19 días en alta mar, nueve personas en un barco de competición de 20 metros de eslora y de lo más espartano, cualquier detalle fuera de lo común marca la diferencia. Como por ejemplo una lata de paté.

“La tenían guardada los franceses y nos sorprendieron”, ha dicho Fran Vignale. “Hicieron aparecer un paté por la tarde que fue increíble. Le Pâté Hénaff: ¡gracias por haber estado a bordo!”.

Quizás en tierra no lo valoremos, pero sí a bordo: “El hecho de comer algo distinto, algo que no esté en el menú, lo que sea, hace que te vuelva el alma al cuerpo”. Es el placer de las pequeñas grandes cosas.

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