domingo, 17 - Nov - 2019
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Volvo Ocean Race: Team Vestas Wind vuelve al agua

Seis meses después de embarrancar en el océano Indico contra un arrecife, Team Vestas Wind ha vuelto al agua. Ha sido en Lisboa, donde el equipo tiene una semana para preparar la salida de la in-port el día 6 de junio, y de la etapa 8 de la Volvo Ocean Race el día 7.

Seis meses después de ese fatídico 29 de noviembre en el que embarrancó en medio de la oscuridad contra un arrecife en el Indico, y contra todo pronóstico, Team Vestas Wind volvió ayer sábado al agua. Y lo ha hecho tras lograr reconstruir su barco en un tiempo récord, cuatro meses, reduciendo así a la mitad el plazo necesario para una tarea de esta envergadura.

«Se puede decir que Persico ha hecho un milagro. Aceptar el trabajo fue muy arriesgado para ellos», explica el propio Chris Nicholson, patrón del equipo de bandera danesa.

«Es increíble estar aquí después de lo que pasó en el arrecife, y de todas las cosas que han sucedido después, que amenazaron con parar el proyecto por completo», expresaba.

Y no es para menos. El equipo de bandera danesa fue el último en confirmar su participación en la Volvo Ocean Race 2014-15. Lo hizo apenas dos meses antes de la salida de la presente edición, que tuvo lugar el 11 de octubre en Alicante, pero su alineación casi galáctica le permitía hacerlo con garantías: además de Nicholson (4 Volvo Ocean Race), se sumaban al proyecto el neozelandés Tony Rae (4 Volvo Ocean Race, 7 Copa América), y su compatriota Rob Salthouse (4 Volvo Ocean Race y 3 Copa América), entre otros.

Sin embargo, la campaña cuyo lema leía «Una carrera que debemos ganar» (A race we must win), en clara referencia al medioambiente -Vestas es un fabricante de aerogeneradores-, se truncaba mucho antes de lo que el equipo podía esperar, en el arrecife de Cargados Carajos, nombre que ahora resulta de extraña sonoridad. A pesar de ello, y dada la gravedad del incidente -de noche, a velocidad considerable, contra un arrecife infestado de tiburones-, que todo el mundo saliera sano y salvo fue el mejor de los desenlaces.

A partir de ese momento, el equipo no se dio tregua. Desguazaron el barco llevándose todo material que pudiera dañar el medio ambiente, así como todas las piezas reutilizables. Aunque nada hacía pensar que fuera posible, quizás una idea tomaba ya forma en el subconsciente de los 8 tripulantes: volver.

El día 2 de enero, tras semanas pasadas en el arrecife hasta lograr dejarlo limpio, el director de marketing de Vestas confirmaba durante una rueda de prensa que, efectivamente, intentaría retomar la competición.

Dos fueron los meses que se tardó en comenzar la reconstrucción, durante los que hubo que rescatar los restos del barco con un carguero, transportarlos a Europa vía Malasia, y asesorar los daños. Expertos de todo el mundo se unieron al trabajo, y algunos de los tripulantes y del equipo de tierra se mudaron a Bergamo, a los pies de los Alpes, donde se encuentra el «hospital» en el que fue tratado Team Vestas Wind, Persico.

«Aclaremos una cosa, no va a ser fácil», decía entonces Neil Cox, jefe del equipo de tierra. «El barco está hecho un desastre».

Y no lo fue, pues había que conseguir un barco exactamente igual que el resto de la flota, con el mismo peso, y las mismas caracterísicas. Pero lo consiguieron: el pasado 22 de mayo un nuevo Volvo Ocean 65 azul emergía de los hangares de Persico cual Ave Fénix, para embarcarse hacia Portugal. El día 27 de mayo, poco antes de que la flota completara la etapa 7, Team Vestas Wind llegaba a Lisboa.

«Tenemos que poner el barco en el agua, y entonces habremos ganado nuestra carrera particular», decía Chris Nicholson, en cuyo caso el aussie y su equipo ya se pueden colgar el oro a la reconstrucción más rápida. Pero Team Vestas Wind sigue sin tener tiempo para congratulaciones. «Ya vemos los errores que podemos hacer, pero creo que tenemos días para sacarlos de nuestro sistema. Hemos estado separados, sólo en las últimas 3 o 4 semanas hemos vuelto a juntarnos. Pero tenemos tiempo para sentarnos y verlo todo», explicaba respecto a lo que les espera en los próximos días.

Ayer, sábado 30 de mayo, el barco por fin tocó el agua. «Ha sido un gran alivio después de estos durísimos 5 meses», explicaba su tripulante danés Nicolai Sehested. «Hemos pasado bastantes nervios durante el día de hoy, con lo que nos ha costado llegar hasta aquí no queríamos cometer ningún error, así que todo el mundo ha estado súper concentrado mientras poníamos el barco en el agua con la grúa».

“Hemos superado un obstáculo tremendo», comentaba Chris Nicholson. «Ahora sólo tenemos que mirar al futuro, y no al pasado. Ya no es una carrera para reconstruir el barco, ahora sólo nos tenemos que concentrar en navegar».

El equipo de Nicholson está convencido de que pueden lograr buenos resultados en las dos etapas que restan de una regata de la que no serán los ganadores, pero que habrán ganado a su manera.

En el lado de los pros, Team Vestas Wind cuenta con una tripulación fresca, sin el desgaste de los otros equipos tras alrededor de 37.000 millas. Lo mismo sucede con su barco, totalmente nuevo, mientras que el resto ha cubierto ya siete etapas. El mantenimiento que llevan a cabo en cada etapa los mantiene, eso sí, en plena forma. Concretamente en Lisboa, Brunel cambiará su quilla – no el bulbo-, y otros tres equipos han lijado y pintado sus cascos de nuevo.

De la tripulación inicial han caído dos nombres, el navegante Wouter Verbraak, y el proa Tom Johnson.

La tripulación para el regreso:

  • Chris Nicholson (AUS)
  • Peter Winbroe (DIN)
  • Maciel Cicchetti (ARG)
  • Nicolai Sehested (DIN)
  • Rob Salthouse (NZ)
  • Tony Rae (NZ)
  • Tom Addis (AUS)
  • Simeon Tienpont (HOL)
  • Brian Carlin (IRL)
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